martes, 28 de septiembre de 2010

Bajo el oprobio - Mario Vargas Llosa -

Os transcribo el artículo de Mario Vargas Llosa sobre el libro. Para ir calentando motores...

En su conmovedora novela 'Suite francesa', Irène Némirovsky retrató de forma persuasiva, lúcida y sentida los alcances de la barbarie nazi para los seres comunes y corrientes.

Irène Némirovsky conoció el mal, es decir el odio y la estupidez, desde la cuna, a través de su madre, belleza frívola a la que la hija recordaba que los seres humanos envejecen y se afean; por eso, la detestó y mantuvo siempre a una distancia profiláctica. El padre era un banquero que viajaba mucho y al que la niña veía rara vez. Nacida en 1903, en Kiev, Irène se volcó en los estudios y llegó a dominar siete idiomas, sobre todo el francés, en el que más tarde escribiría sus libros. Pese a su fortuna, la familia, por ser judía se vio hostigada ya en Rusia en el tiempo de los zares, donde el antisemitismo campeaba. Luego, al triunfar la revolución bolchevique, fue expropiada y debió huir, a Finlandia y Suecia primero y, finalmente, a Francia, donde se instaló en 1920. También allí el antisemitismo hacía de las suyas y, pese a sus múltiples empeños, ni Irène ni su marido, Michel Epstein, banquero como su suegro, pudieron obtener la nacionalidad francesa. Su condición de parias sellaría su ruina durante la ocupación alemana.

Tenía al Tolstói de 'Guerra y paz' como modelo cuando escribía su conmovedora novela.

La escritora murió gaseada en el campo de exterminio de Auschwitz, Polonia
En los años veinte, las novelas de Irène Némirovsky tuvieron éxito, sobre todo, David Golder, llevada al cine por Julien Duvivier, le dieron prestigio literario y fueron elogiadas incluso por antisemitas notorios, como Robert Brasillach, futuro colaboracionista de los nazis ejecutado a la Liberación. No eran casuales estos últimos elogios. En sus novelas, principalmente en David Golder, la autora recogía a menudo los estereotipos del racismo antijudío, como su supuesta avidez por el dinero y su resistencia a integrarse en las sociedades de las que formaban parte. Aunque Irène rechazó siempre las acusaciones de ser un típico caso del "judío que odia a los judíos", lo cierto es que hubo en ella un malestar y, a ratos, una rabia visceral por no poder llevar una vida normal, por verse siempre catalogada como un ser "otro", debido al antisemitismo, una de las taras más abominables de la civilización occidental. Eso explica, sin duda, que colaborara en revistas como Candide y Gringoire, fanáticamente antisemitas. Irène y Michel Epstein comprobaron en carne propia que no era fácil para una familia judía "integrarse" en una sociedad corroída por el virus racista. Su conversión al catolicismo en 1939, religión en la que fueron bautizadas también las dos hijas de la pareja, Denise y Elizabeth, no les sirvió de nada cuando llegaron los nazis y dictaron las primeras medidas de "arianización" de Francia, a las que el Gobierno de Vichy, presidido por el mariscal Pétain, prestó diligente apoyo.

Irène y Michel fueron expropiados de sus bienes y expulsados de sus trabajos. Ella sólo pudo publicar a partir de entonces con seudónimo, gracias a la complicidad de su editorial (Albin Michel). Como carecían de la nacionalidad francesa debieron permanecer en la zona ocupada, registrarse como judíos y llevar cosida en la ropa la estrella amarilla de David. Se retiraron de París al pueblo de Issy-l'Évêque, donde pasarían los dos últimos años de su vida, soportando las peores humillaciones y viviendo en la inseguridad y el miedo. El 13 de julio de 1942 los gendarmes franceses arrestaron a Irène. La enviaron primero a un campo de concentración en Pithiviers, y luego a Auschwitz, donde fue gaseada y exterminada. La misma suerte correría su esposo, pocos meses después.
Las dos pequeñas, Denise y Elizabeth, se salvaron de milagro de perecer como sus padres. Sobrevivieron gracias a una antigua niñera, que, escondiéndolas en establos, conventos, refugios de pastores y casas de amigos, consiguió eludir a la gendarmería que persiguió a las niñas por toda Francia durante años. La monstruosa abuela, que vivía como una rica cocotte, rodeada de gigolós, en Niza, se negó a recibir a las nietas y, a través de la puerta, les gritó: "¡Si se han quedado huérfanas, lárguense a un hospicio!". En su peregrinar, las niñas arrastraban una maleta con recuerdos y cosas personales de la madre. Entre ellas había unos cuadernos borroneados con letra menudita, de araña. Ni Denise ni Elizabeth se animaron a leerlos, pensando que ese diario o memoria final de su progenitora, sería demasiado desgarrador para las hijas. Cuando se animaron por fin a hacerlo, 60 años más tarde, descubrieron que era una novela: Suite francesa.

No una novela cualquiera: una obra maestra, uno de los testimonios más extraordinarios que haya producido la literatura del siglo XX sobre la bestialidad y la barbarie de los seres humanos, y, también, sobre los desastres de la guerra y las pequeñeces, vilezas, ternuras y grandezas que esa experiencia cataclísmica produce en quienes los padecen y viven bajo el oprobio cotidiano de la servidumbre y el miedo. Acabo de terminar de leerla y escribo estas líneas todavía sobrecogido por esa inmersión en el horror que es al mismo tiempo -manes de la gran literatura- una proeza artística de primer orden, un libro de admirable arquitectura y soberbia elegancia, sin sentimentalismo ni truculencia, sereno, frío, inteligente, que hechiza y revuelve las tripas, que hace gozar, da miedo y obliga a pensar.

Irène Némirovsky debió ser una mujer fuera de lo común. Resulta difícil concebir que alguien que vivía a salto de mata, consciente de que en cualquier momento podía ser encarcelada, su familia deshecha y sus hijas abandonadas en el desamparo total, fuera capaz de emprender un proyecto tan ambicioso como el de Suite francesa y lo llevara a cabo con tanta felicidad, trabajando en condiciones tan precarias. Sus cartas indican que se iba muy de mañana a la campiña y que escribía allí todo el día, acuclillada bajo un árbol, en una letra minúscula por la escasez de papel. El manuscrito no delata correcciones, algo notable, pues la estructura de la novela es redonda, sin fallas, así como su coherencia y la sincronización de acciones entre las decenas de personajes que se cruzan y descruzan en sus páginas hasta trazar el fresco de toda una sociedad sometida, por la invasión y la ocupación, a una especie de descarga eléctrica que la desnuda de todos sus secretos.

Había planeado una historia en cinco partes, de las que sólo terminó dos. Pero ambas son autosuficientes. La primera narra la hégira de los parisinos al interior de Francia, enloquecidos con la noticia de que las tropas alemanas han perforado la línea Maginot, derrotado al Ejército francés y ocuparán la capital en cualquier momento. La segunda, describe la vida en la Francia rural y campesina ocupada por las tropas alemanas. La descripción de lo que en ambas circunstancias sucede es minuciosa y serena, lo general y lo particular alternan de manera que el lector no pierde nunca la perspectiva del conjunto, mientras las historias de las familias e individuos concretos le permitan tomar conciencia de los menudos incidentes, tragedias, situaciones grotescas, cómicas, las cobardías y mezquindades que se mezclan con generosidades y heroísmos y la confusión y el desorden en que, en pocas horas, parece naufragar una civilización de muchos siglos, sus valores, su moral, sus maneras, sus instituciones, arrebatadas por la tempestad de tanques, bombardeos y matanzas.

Irène Némirovsky tenía al Tolstói de Guerra y paz como modelo cuando escribía su novela; pero el ejemplo que más le sirvió en la práctica fue el de Flaubert, cuya técnica de la impersonalidad elogia en una de sus notas. Esa estrategia narrativa ella la dominaba a la perfección. El narrador de su historia es un fantasma, una esfinge, una ausencia locuaz. No opina, no enfatiza, no juzga: muestra, con absoluta imparcialidad. Por eso, le creemos, y por eso esa historia fagocita al lector y este la vive al unísono con los personajes, y es con ellos valiente, cobarde, ingenuo, idealista, vil, inteligente, estúpido. No solo la sociedad francesa desfila por ese caleidoscopio de palabras, la humanidad entera parece haber sido apresada en esas páginas cuya maniática precisión es engañosa, pues por debajo de ella todo es dolor, desgarramiento, desánimo, tortura, envilecimiento, aunque, a veces, también, nobleza, amistad, amor y generosidad. La novela muestra cómo la vida es siempre más rica y sutil que las convicciones políticas y las ideologías y cómo puede a veces sobreponerse a los odios, las enemistades y las pasiones e imponer la sensatez y la racionalidad. Las relaciones que llegan a anudarse, por ejemplo, entre muchachas campesinas y burguesas -entre ellas, algunas esposas que tienen a sus maridos como prisioneros de guerra- y los soldados alemanes, uno de los temas más difíciles de desarrollar, están narradas con insuperable eficacia y dan lugar a las páginas más conmovedoras del libro.

Sobre la Segunda Guerra Mundial y los estragos que ella causó, así como sobre la irracionalidad homicida de Hitler y el nazismo se han escrito bibliotecas enteras de historias, ensayos, novelas, testimonios y estudios y se han hecho documentales innumerables, muchos excelentes. Yo quisiera decir que, entre todo ese material casi infinito, probablemente nadie consiguió mostrar de manera más persuasiva, lúcida y sentida, en el ámbito de la literatura, los alcances de aquel apocalipsis para los seres comunes y corrientes, como esta exiliada de Kiev, condenada a ser una de sus víctimas, que ante la adversidad optó por coger un lápiz y un cuaderno y echarse a fantasear otra vida para vengarse de la vida tan injusta que vivió.

lunes, 30 de agosto de 2010

La sombra de Innsmouth en Max Estrella. Tertulia del 27 de agosto de 2.010

Efectivamente, de nuevo Max Estrella, el esperpento de nuestro Valle Inclán, el personaje de Luces de Bohemia que da nombre al restaurante librería que albergó nuestra última tertulia, voló como una sombra sobre los escasos comensales y, por que no decirlo, también escasos tertulianos, seis para ser más exactos, que nos dimos cita el pasado viernes 20 de agosto.

La sombra, digo, viene a cuento del título objeto de nuestra tertulia y era precisamente la de Innsmouth, ciudad a todas luces, quiero decir a todas sombras imaginaria e imaginada por su angustioso autor Lovecraft.

Cinco capítulos, cinco escenas, la de un joven en busca de su árbol geneálogico con dificultades de transporte, la de un expendedor de billetes de tren con una intrigante historia que atrapa y desvía de su camino -precisamente hacia Innsmouth- a nuestro protagonista, la escenificación de un pueblo gris y tenebroso, las historias sobre "sirenos monstruosos" de un viejo borracho, una excelente descripción de pánico en la habitación de un hotel y finalmente la metamorfosis de nuestro personaje, conforman la historia de miedo y misterio que fue objeto de nuestra charla, lamentablemente en ausencia de nuestro querido mentor del libro elegido.

Según cuentan, "La sombra sobre Innsmouth" fue el único libro que vió publicar en vida Howard Phillips Lovecraft. El autor murió en 1.937, cuando iba a umplir 47 años, seis años después de la publicación de La Sombra. Su obra, entre relatos, ensayos y poemas, fue editada póstumamente por sus amigos August Delleth y Donald Wandrei quienes fundaron ad hoc la editorial Arkham House.

La tertulia, que comenzó, como debe ser, tras la ingesta de manjares y bebidas, comenzó con una breve lectura de algunos aspectos de la biografía del autor. Vicki destacó el extraño carácter del autor y menciona su horror al sexo citando para ello la opinión de algún crítico: "Debido a su represión tenemos una magnífica obra literaria".

Beatriz nos transmite la idea de que en este libro se perciben sensaciones a través de la audición que genera su lectura, a diferencia de la comunicación visual que impera en nuestra actual cultura.

Teresa nos cuenta su impresión acerca de la historia, haciendo hincapié en que empezó a "vivirse" en las escenas del hotel, en la mitología que subyace en la historia y en que fue la única que publicó en vida, ya que el resto de su obra fue impresa en revistas de mayor o menor prestigio.

El final, dice Beatriz, se malogra al identificar al protagonista como familiar de uno de los actores de las historias de terror.

Hablando precisamente sobre el final, se comenta que la historia queda abierta para que el lector decida si es real lo sucedido o, por el contrario, es el relato de un loco.

Susana opina que, efectivamente, se trata de un libro de misterio, pero con personajes poco creíbles. Le parece excelente la descripción del autobús y cree que el libro empieza mejor que acaba.

Vickie señala que las trece primeras páginas del libro están dedicadas exclusivamente a atemorizar al protagonista y que existe un exceso de utilización de adjetivos calificativos que quizá puedan encontrar su justificación en las creaciones literarias de este género y en esta época.

Víctor, que tuvo la deferencia de contactar por teléfono con la tertulia desde Las Palmas, nos señaló las contradicciones que encuentra entre el principio y el final de la obra, así como la inspiración en temas mitológicos y los temas que se sugieren en el texto y que al final no se cierran ni se materializan. También quiso compartir con nosotros su última lectura: "Tuareg" de Vázquez Figueroa.

Cristina nos señaló su sorpresa por la utilización de la esvástica en las piedras de los seres marinos y su incomprensión de la historia al no resolverse la investigación de la policía.

Como siempre, os pido disculpas por las omisiones que haya podido cometer en vuestros comentarios.

A continuación pasamos a proponer y votar los libros para la próxima tertulia que se celebrará el viernes 1 de octubre. Os pongo entre paréntesis los votos obtenidos de cada libro.

El libro elegido por mayoría absoluta fue:

- Suite Francesa, de Irene Nemirovsky (6).

También fueron propuestos:

- Las columnas de Hércules, de Paul Theroux (3).
- La casa del mirador ciego, de Herbjorg Wassmo (3).
- El museo de la inocencia, de Orhan Pamuk (3).
- Se lo que estás pensando, de John Verdon (3).
- Maldito Karma, de David Safier (2).
- La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons (5).

Pues...a disfrutar de Suite Francesa. Por cierto, este libro nos lo descubrió Beatriz hace un par de tertulias. Gracias Beatriz.

Nos vemos el 1 de octubre.

Joaquín

jueves, 22 de julio de 2010

Contra el viento del norte.

Estimados todos:

Es viernes, 16 de julio de 2010, 20:30 h. y al restaurante Max Estrella llegan Hugo, Federico, Joaquín, Vicky, Teresa, Beatriz , John y Onelia, e Irene acurrucada. Vienen a comentar el libro del asunto, de Daniel Glattauer, y a conversar. Cenan con calor cosas ricas en muy pequeñas porciones y dicen lo que voy a contar y mucho más que no soy capaz de reproducir pero que quedará para siempre en las mentes presentes, interactuando con informaciones pasadas y futuras, aunque no se sea consciente de ello.

A juicio de Beatriz el final empeora el libro. No es un final abierto sino para una segunda parte. Los personajes cuentan poco de sus sentimientos y no les cree enamorados. Coincide con Vicky en que Emmi no es consciente de lo que le faltaba en su vida hasta conocer a Leo y añade que el enganche de los protagonistas se produce ya en la frase de Feliz Navidad aunque a nuestra contertulia no le haya enganchado la novela. Para Beatriz los personajes sienten miedo a verse porque no quieren que el sueño se haga realidad. En síntesis, ha encontrado flojo el libro, no existe entramado humano, sólo virtual, pero sin embargo le ha gustado el modo de comunicación, añadiendo al hilo de ello que hoy día a la gente le cuesta comunicarse, que se aprecia en la novela a través de tan sutil y virtual relación tejida de hilos invisibles.

Primero la casualidad lleva al contacto, después se crea la necesidad de verse y tocarse, dice Hugo. Y John apunta que por su trabajo conoce que Internet proporciona una herramienta de conocimiento interpersonal racional, si después las personas llegan a conocerse físicamente y la química se da, entonces se convierte en una relación muy estable en comparación con la forma tradicional, en que se invierte el orden. Para Hugo la precisa descripción del paso del tiempo en el libro expresa racionalidad y proporciona muchos datos, señala los celos, entre otros aspectos de interés. Menciona el tema de la infidelidad. Teresa también. Y Onelia expresa una diferenciación entre hombres y mujeres en ese tema. Existe la infidelidad de pensamiento. O eso me pareció entender y no me extiendo aquí porque al otro lado de la mesa Hugo añade a sus comentarios que este tipo de relación ya existía desde antes, desde que existe la carta, la relación epistolar tradicional que indica Joaquín. A Hugo le ha encantado el libro y destaca en la novela el tema de la infidelidad versus miedo a salir de la zona confort. Dice que la amiga de Emmi es fundamental, es el punto de unión con la realidad. ¿El final?. Una desfachatez, Leo volverá a contactar. No obstante, el estilo e-mail lo ha encontrado muy bueno, abriendo nuevas posibilidades en la literatura.

A Vicky no le gusta Internet salvo para trabajo. Le agobia en el libro que no haya descripción alguna. Le parece absurdo en el siglo XXI que no queden, es victoriano, no se conocen, no se huelen, no se… Nos recuerda la frase del marido de Emmi, que la gente no puede competir con un fantasma. Es una relación epistolar. Y el final una desfachatez. Por lo demás… la forma le parece novedosa pero no estoy seguro, es que tengo aquí un lapso en los grafemas (vamos, que no entiendo lo que escribí al respecto).

Teresa dice que Emmi y Leo no quedan por miedo a decepcionarse aunque están enamorados. Es factible. También en Cirano el amor surge de la palabra, dicen del otro lado de la mesa. Se enamoran cuando se cuentan cosas personales. El texto lleva mucha ironía y Joaquín asiente. El marido es patético. Emmi vive obsesionada. Leo también. La espera sin correos se hace insoportable y surgen los nervios y surge la ansiedad y necesitan un e-mail para calmarla. A Teresa no le parece tan parecido el libro con lo epistolar porque encuentra que la inmediatez es algo que importa y aquí se da. Leo le parece un personaje interesante, dice algo de quitar, no sé qué ni a quién, ¿o dijo poner?, quisiera conocerle (al que suscribe le parece difícil, creo que Leo es amigo de Iñaki, el crack de la elegancia de las panteras, y ya sabemos que se esconde) y a mi me gustaría conocer a la hermana de Leo. A Teresa el libro le ha parecido básicamente simpático. Está de acuerdo con la valoración final de Hugo y subraya el lenguaje fluido y cómo van apareciendo debilidades, carencias y otros aspectos.

Surgen diversas bromas durante la cena. Incluso mi bolígrafo vuela, curioso, hacia Beatriz. A veces la risa lo llena todo y se extingue. Lo llena todo y se extingue. Como cuando se conversa animadamente y pasa un ángel, pero muy rápido, y la sonrisa continúa en la cara de todos, imagino que incluso en la de Irene, acurrucada, dentro de Onelia. En la tercera mesa de la izquierda hay un tipo haciendo manitas con una modelo rubia de piernas larguísimas, entre vampiresa y angelical. Y otra mujer toma algo sola, busca con la vista alrededor, su mirada es soñadora, radiante, melancólica, triste. Es bonita.

Para Joaquín con este sistema de comunicación se crea literatura como nadie puede ni imaginar. En Internet creamos, sobredimensionada, a la persona que tenemos al otro lado de la pantalla. Emmi es feliz hasta que descubre que no lo es y el final de la novela es de no infidelidad aunque, matiza, Emmi lo es. Eso entendí. ¿Qué es lo que le da cuerpo a la novela?. Por ahí ya he apuntado la respuesta que se da a esta pregunta. ¿Son Leo y Emmi seres solitarios?. La gente está sola y siempre está buscando algo. Esa búsqueda promueve el movimiento y la dirección en la vida. Prácticamente todos están de acuerdo en cuanto a la soledad en nuestros tiempos. John señala que hay culturas en las que la gente prefiere estar sola, que la nuestra es colectivista (me resulta curiosa esa impresión, nuestra sociedad es individualista y femenina, quizás por eso nos parezca al contrario). Teresa nos recuerda que en nuestra sociedad está mal visto que la gente confiese estar sola, más bien parece que está mal visto en general que la gente confiese, añadiría yo, y me pareció entender que Onelia contestaba a Joaquín que ella se siente acompañada también desde dentro, Irene está siempre. Es bonito. Joaquín encuentra el lenguaje empleado y el medio como muy novedoso, si bien este tipo de interrelación en medios electrónicos lo valora como forma de comunicación empobrecedora. La generación Internet utiliza estos medios asiduamente y los de otras generaciones prefieren hablar y verse de tú a tú. Nuestro tertuliano define la obra como sencilla con una historia sencilla, contada inteligentemente; encuentra muy buena la inclusión en la literatura de lo que vemos y no vemos a través de internet. Todo un nuevo género.

Yo no me extenderé (más). No me ha encantado el libro. La forma es muy interesante. La mención al tiempo en cada mail la encuentro fascinante, actuando unas veces como ansiógeno y otras como ansiolítico. Además tengo la impresión de que el autor ha puesto parte de los estereotipos femeninos en los personajes masculinos y de los masculinos en los femeninos. No sé si será por esto o por mi lado femenino, que procuro ejercitar, pero a mí Leo, el amigo de Iñaki, me ha caído bien, Emmi menos y para el marido no encuentro palabras fuera de lo soez. A mí no me parece que los personajes sean creíbles, pero si uno se fija, si atiende al mundo, puede encontrar Libras, Aries, Leos, Emmis y Hermanasdeleo de piernas largas. Me gustan las piernas largas, son útiles, permiten alejarse deprisa de lo que no gusta.

Un minuto después

Asunto: Propuestas al margen de.

Joaquín recomienda una novela de género epistolar: “Querido Miguel” de Natalia Guinszburg. Vicky (y Beatriz apoya) recomienda 2 novelas de Domingo Villar: Ojos de agua y La playa de los abogados. Beatriz propone La casa de propósito especial, del mismo autor del niño del pijama a rayas, y Mal de piedras de Milena Augus. ¿O fue Vicky?.Beatriz añade La araña negra de Vicente Blasco Ibáñez.

Doce minutos después

Asunto: El libro elegido y la fecha de la próxima.

Propuestas:

Entre costuras (María Dueñas), Editorial Temas de Hoy.

Suite francesa (Irene Nemirosky).

En lugar seguro (Wallace Stegner), Ed. Asteoride.

El abanico de seda (Luisa See), anagrama.

Sin noticias de Gurb (E. Mendoza).

Guerra y Paz (Tolstoi)

La sombra sobre Innsmouth (Lovecraft)

La elegancia del erizo

Los milagros del vino (Jesús Sánchez Adalid)

Los Borgia (Mario Puzo)

El alquimista (Paulo Coelho)

El asedio (Pérez-Reverte)

La conjura contra América, Philip Roth

Crónicas marcianas (Ray Bradbury)



EL GANADOR: La sombra sobre Innsmouth, de Lovecraft

PRÓXIMA CITA: Viernes, 27 de Agosto de 2010

LUGAR: por determinar

Buenas noches,

Fe D

lunes, 21 de junio de 2010

De panteras y del adiós a Saramago

Nuestra tertulia del viernes 16 de junio, vino a coincidir con la muerte de José Saramago. Fue a la una de la tarde en Lanzarote. Tal como ocurrió en los días posteriores en toda la prensa, estuvimos comentando la noticia así como nuestras experiencias lectoras y las impresiones de tan notable escritor.

Para la charla literaria nuestra amable tertuliana Teresa nos abrió las puertas de su espléndida casa y también sus brazos. Gracias Teresa fuiste una gran anfitriona. Volveremos si nos dejas.

Esta tertulia, de escasa asistencia si la comparamos con otras, fue una de las más interesantes en mi opinión por que más allá del libro pudimos los tertulianos conocer un poco más de nuestras experiencias vitales y acabar todos siendo un poco más sabios. Creo que es un de las maravillas de la literatura y de estas reunones.

En esta ocasión contamos con la asistencia de Teresa, la anfitriona, Susana, Vicky, nuestra nueva tertuliana Beatriz, Hugo, Federico y el que suscribe Joaquín.

Agradecer a nuestro Hugo su esfuerzo por acercarse a charlar con nosotros. Hugo, con el corazón partido tuvo que abandonarnos por otro no menos interesante acontecimiento cultural. Hugo nos dejó además de sus apetitosas aportaciones gastronómicas, dos recomendaciones literarias:

El expediente Camaina, de Reyes Calderón y
El Código Babilonia de Uwe Schomburg

Y un comentario sobre el libro de nuestra tertulia: La fragilidad de las panteras de María Tena.

Hugo dijo sobre el mismo que le gustaron las descripciones de las mujeres, aunque no considera la novela como “gran literatura”.

Dijo esto y se marchó. Tras ello Susana quiso intervenir y nos reprodujo una serie de frases y expresiones que juzga como tópicas e inapropiadas.

Fede, entre otras cosas nos dijo que la relaciona inexplicablemente con la novela de Kundera, “La insoportable levedad del ser”. Y opina del libro que nos ocupa que la descripción es superficial, abunda el sexo y duda sobre que los personajes femeninos sean como los describe MaríaTena. Por otra parte ha quedado sorprendido gratamente por lo trama de la novela, a la que considera bien tejida.

Vicky nos comento que los personajes son pijos, y que, en realidad, las hermanas no tienen una relación profunda. Las tres están traumatizadas, pero no lo demuestran. Dice además, que “el tío Luis es un asqueroso y el padre un calzonazos”. Piensa que los personajes están muy logrados.

A partir de aquí la charla derivó en la verosimilitud de los personajes, tema que ya apuntó Fede al principio. Se planteó si las mujeres que se describen son reales. Para entenderlo, se dijo, hay que situar el desarrollo de la educación de las niñas en un entorno burgúes de los años cincuenta en España. La educación en aquellos años era tal y como se describe en la novela.

Más tarde Teresa comentó la gran influencia que tiene la familia en la vida adulta y como todo ello se puede ver en el desarrollo de la novela. Cree Teresa que los personajes están muy solos y que tienen una vida vacía, lo que les orienta hacia el sexo.

Teresa y Fede piensa que las escenas de sexo están muy bien descritas.

También Fede quiso destacar una frase que le impactó en el libro, cuando uno de los personajes está en el avión rodeado de gente y piensa “nadie sabe que mi madre ha muerto”. Cree que es un pensamiento muy real.

Vicky ha encontrado en el libro excelentes descripciones, queriendo destacar una de ellas, que viene a caer por la página 139 de novela, que habla de la soledad.

Admira la capacidad de la autora para relatar bien, de forma atractiva, una historia común y corriente.

Como la tertulia se prolongó hasta las dos de la mañana es fácil comprender que solo reproduzco aquí algunos de los comentarios que puede recordar y anoté. Mis disculpas por las posibles omisiones.

Como siempre abordamos las votaciones del libro para la próxima tertulia que será

Contra el viento del norte
Daniel Glattauer
Alfaguara

El libro, propuesto y descubierto por Susana nos enmarca en el género epistolar llevado a la modernidad del correo electrónico. De el os extraigo el siguiente comentario hallado en las procelosas aguas de Internet:

“En una época donde el género epistolar parecía haber muerto llegan Rothner y Leike, o mejor dicho Daniel Glattauer, para demostrarnos que el email sirve para algo más que escribir “edad? d dnd? kdamos?“. Ellos se conocerán por una virtual casualidad y sus juegos de palabras se cruzarán para crear párrafos de relación. Una señora «felizmente casada» y un psicólogo del lenguaje ambos de edad indefinida, de altura indefinida, de físico indefinido y con las palabras como único motor para ponerse rostro. Durante un año se explorarán el uno al otro con un lenguaje cuidado y lleno de ironías que nos dejará la sonrisa pegada a la cara a lo largo de buena parte de la lectura.”

Pero también se votaron los siguientes libros, buena parte de ellos propuestos por Beatriz, nuestra nueva tertuliana y lectora voraz:

Cometas en el cielo
Kheled Hosseini
Salamandra

Ensayo sobre la muerte
José Saramago

Mujer de rojo sobre fondo gris
Miguel Delibes

Reencuentro
Fred Uhlman
Tusquets

El día que Nietsche lloró
Irving D. Yalom

Suite francesa
Irene Nemirovski
Anagrama

Los voladores
Peter Stamm
Acantilado

Un saludo literario

Joaquín

martes, 1 de junio de 2010

En el principio era el verbo…

La reunión del pasado 23 de abril tuvo lugar en casa de Susana, en las afueras de Madrid así que, solos o en compañía, hasta allí nos desplazamos en coche. Una vez juntos, esperamos y esperamos por alguien que se llamaba Gabriel (¿el arcángel o el profeta?), porque la dueña de la casa aseguraba que éste acudiría con unas botellas de vino bajo el brazo pero no fue así, de manera que la pandilla literaria no logró reunirse al completo. La única nueva era quien subscribe, aunque no me llamo Eva.

Hablando de ella, ¿será o no casualidad que la única superviviente de "FIN" (de David Monteagudo) se llame así? ¿Pero dónde encontrar un Adán en un mundo devastado? El final de "FIN" no convenció a nadie, pero sí el principio. La novela parte de una situación real y concreta, que es la reunión de un grupo de amigos después de años de no verse, y la trama va enredando al lector en una idea de venganza que, poco a poco va perdiendo peso a favor de algo desconocido. En ese punto es cuando la narración cobra más fuerza y las escenas, como si de un guión cinematográfico se tratase, - no en vano Amenabar ha comprado los derechos, adquieren una gran potencia, sobre todo la de los galgos. A partir de ese cénit la narración, al igual que los personajes, comienza a ir ladera abajo hacia el apocalipsis definitivo, pero también se debilita y llena de lagunas inexplicables o poco creíbles.

Monteagudo tiene el don de interesar al lector, de engancharlo y esa capacidad es digna de valorar aunque no así la dejadez de la editorial a la hora de corregir el texto a publicar. Denuncio que, por muy común que sea hoy en día dicha práctica, es una tomadura de pelo que estas empresas se rían de unos lectores gracias a los cuales existen y no "cuiden" el producto que venden a precio elevado. Así, en el texto figura "imprimido" por impreso; el catalanismo "se ha engordado" por ha engordado; o "conseguir que cumpláis con la promesa" en lugar de cumpláis la promesa, etcétera. Y en este caso no pero, con demasiada frecuencia se podría afirmar lo mismo con respecto a la calidad de las traducciones.

Sorprende quizá que, a pesar de que todos los personajes sean gente común y corriente no experimenten grandes emociones, excepto miedo, ante las desapariciones de su pareja o su amigo ni siquiera un ápice de ternura o compasión en unos momentos tan desoladores. La obra abunda en diálogos, de un contenido y un léxico comunes a aquellos que uno escucha en el bar de la esquina, y en descripciones de un paisaje muy protagonista y cuya, llamémosle, "normalidad" contrasta en gran medida con la rareza de la situación.

A ratos se hace presente un narrador que se aleja del grupo, lo observa desde fuera y se acerca de nuevo para adentrarse en las personas. Este recurso hace que los personajes pasen a formar parte de un todo y, de nuevo, se independicen de él, pero tienen algo de títeres en las manos del destino y de lo único que parecen ser dueños es de su verbo.

Menos mal que cuando, con pena, abandonamos la acogedora casa de Susana el mundo al que regresamos continuaba siendo el mismo y la gente; viva, muy viva; poblaba las calles. ¡Uf, que alegría!

Vicky Eiroa

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"La Fragilidad de las Panteras, escrita por María Tena y editada por Espasa Calpe fue la propuesta elegida para leer y posteriormente debatir en la próxima reunión del 18 de junio. Por cierto, María estará en la Caseta 53 de la Feria del Libro (Librería Rafael Alberti) el próximo sábado 5 de junio por la mañana.

viernes, 14 de mayo de 2010

El do sostenido (cuento multiautor)

Nunca supo distinguir el placer de la música de los otros placeres. Si disfrutaba del sabor de un sorbo de borgoña le recordaba los arpegios de ese violín inalcanzable, una mañana primaveral en el campo le evocaban las mejores sonatas que había interpretado, Pero aquello fue distinto, Sandro apareció en la orquesta, era el nuevo barítono. Los matices de su voz provocaron en ella sensaciones nuevas. Luego ocurrió y para ella fue la primera vez. Ahora esta desnuda delante de su piano, su mano gira incandescente una y otra vez, el teclado se nubla a veces, busca la nota definitiva en la humedad de su sexo, busca la voz de Sandro, el placer de la efímera y única vez que la penetró, nota como sube la escala y musical y al fin exhausta reposa sus manos sobre la tapa.

Miró la partitura y su dedo índice golpeó con suavidad un do sostenido en el piano y la nota quedó levitando en la habitación mientras reinaba el silencio. Por un momento le pareció que sus dedos cambiaban de color, del rosa pálido al ámbar, pero era la tarde noche que empezaba a colarse por la ventana, convirtiendo poco a poco la sala del piano en un espacio tenue, uterino, que predisponía a acomodarse en el butacón de cuero y dejarse, convirtiendo la sala del piano en algo más parecido a un saloncito de cine... Margarita dejó el piano en el rincón, la tarde comenzaba a transformar la luz y siempre tocaba el piano con la luz natural que se colaba por la ventana. Ya no recordaba desde cuándo mantenía esa costumbre tan peculiar, pero lo cierto es que hacía años que era así. Tenía el inicio de la melodía en la cabeza, pero se sentía incapaz de proseguir con el encargo que le había hecho la empresa de publicidad para la que trabajaba como freelance. ¡Cómo plasmar en 20 segundos el placer que sentía un ama de casa al preparar la nueva sopa enlatada!. Y ahí estaba el do sostenido ... insustituible. Como siempre que se sumía en estado de trance comenzó a dar vueltas al mechero que siempre le acompañaba en los momentos creativos. Su peso, tamaño y textura le traían recuerdos de la infancia ... ¡Vaya!, ¿quién será ahora?, pensó mientras sonaba insistentemente su teléfono móvil en el que se veía reflejado "Número Desconocido" ...

No hizo ademán de cogerlo. Resulta difícil irrumpir en el mundo ¡nterior de un artista cuando se encuentra abstraído. Cuando un artista se está inmerso en un éxtasis creativo, es capaz de atravesar las cosas con la mirada durante horas sin reparar en ellas, de escuchar el ruido sordo de un teléfono que insiste y no reparar en ello.

Margarita, que se encontraba en uno de esos momentos, por eso, se había servido del sonido del móvil para fundirlo con el batiburrillo de notas que tenía suspendidas en la cabeza.
Sopa enlatada, sopa enlatada…

Como tantas otras veces, trató de dejarse llevar, de desaparecer, de dar libertad a sus pensamientos para que tomasen el mando. Y se produjo la cadena creativa... sopa enlatada, sopa enlatada, riiiiiiing, riiiiiiiiing, do sostenido...¿qué estás haciendo con tu vida? Las espadas sarracenas cercenarán nuestra apatía, el consumismo y el conformismo nos están llevando a la bancarrota espiritual. Nueva revolución. Anarquía sensual. Fumamos cigarros como quien aspira la putrefacción social para asimilarla internamente hasta que reventemos.

Quedó entonces unos segundos en silencio. No silencio real sino mental... quietud. Unió todos los cabos hasta darse cuenta de que la melodía debía de ser de tonos fuertes, altisonantes, con ritmo marcado. El sonido debía comunicar a las amas de casa: “ eh, chica, sopa enlatada pero tú estás fuera libre para “rockanrolear”. En 5 minutos ya tenía compuesta la música del anuncio.

El móvil volvió a sonar y esta vez lo cogió:

- Marga, Sandro está aquí. Tienes que venir a buscarlo. Nunca lo había visto así. Por favor, ven. Quiere verte.

En ese momento no podía imaginar lo que su vida iba a cambiar por contestar aquella llamada.

jueves, 13 de mayo de 2010

Me Equivocaría Otra Vez

Se torció el camino
tu ya sabes que no puedo volver.
Son cosas del destino,
siempre me quiere morder
el horizonte se confunde
con un negro telón
y puede ser...
como decir que se acabó la función.

Ha sido divertido
me equivocaría otra vez,
quisiera haber querido
lo que no he sabido querer.

Quieres bailar conmigo
puede que te pise los pies.
Soñaré solo porque me he quedao dormido,
no voy a despertarme porque salga el sol,
ya se llorar una vez por cada vez que rio,
no sé restar...
no se restar tu mitad a mi corazón.

Puede ser que la respuesta
sea no preguntarse porque,
perderse por los bares
donde se bebe sin sed.
Virgen de la locura
nunca mas te voy a rezar
que me he enterao
de los pecados que me quieres quitar.

Será mas divertido
cuando no me toque perder,
sigo apostando al 5
y cada 2 por 3 sale 6.
Yo bailaria contigo
pero es que estoy sordo de un pie.

Soñaré solo porque me he quedao dormido,
no voy a despertarme porque salga el sol,
ya se llorar una vez por cada vez que rio,
no sé restar...
no se restar tu mitad a mi corazón.

Ha sido divertido
me equivocaría otra vez,
quisiera haber querido
lo que no he sabido querer.
Quieres bailar conmigo
puede que te pise los pies.

Soñaré solo porque me he quedao dormido,
no voy a despertarme porque salga el sol,
ya se llorar una vez por cada vez que rio,
no sé restar...
no se restar tu mitad a mi corazón...
no se restar...
tu mitad a mi corazón,
no se restar tu mitad a mi corazón.